Por qué el hemisferio izquierdo controla el lado derecho del cuerpo y el hemisferio derecho controla el lado izquierdo sigue siendo una pregunta de larga data en neurociencia. Un estudio publicado en Frontiers in Neuroanatomy propone que esta disposición cruzada podría haberse originado en los sistemas visuales de peces antiguos y haberse mantenido a medida que evolucionaban otros circuitos neuronales.

Los investigadores Martin Wessendorf y Daniel Wang examinaron las vías sensoriales y motoras de animales de cuatro extremidades. Proponen que los circuitos posteriores se desarrollaron en torno a un sistema visual más antiguo, cuyas señales ya cruzaban entre ambos lados del sistema nervioso.

En los vertebrados, la información visual pasa por el quiasma óptico, donde las señales de cada campo visual se dirigen al lado opuesto del cerebro. Algunas llegan luego al tectum óptico, una estructura antigua del mesencéfalo que ayuda a coordinar respuestas rápidas ante estímulos visuales. Los investigadores señalan que esta estructura se encuentra en distintas especies de vertebrados y organiza la información procedente del campo visual opuesto.

El estudio también describe vías cruzadas que transmiten sensaciones como el tacto, la vibración, el dolor y la posición de las extremidades, así como circuitos relacionados con el movimiento. Su distribución entre distintos grupos animales sugiere que algunas de estas conexiones surgieron pronto y se conservaron a lo largo de la evolución. Los investigadores proponen que el tracto corticoespinal, que permite realizar movimientos precisos en los humanos, también pudo adaptarse a partir de una vía más antigua.

Los autores plantean que el quiasma óptico y el tectum óptico podrían haber estado presentes en peces primitivos sin mandíbula durante el período Cámbrico, hace entre 538 y 486 millones de años. De ser así, los fundamentos de la organización cruzada del cerebro podrían tener más de 500 millones de años. La hipótesis podría investigarse buscando pruebas anatómicas en cráneos fosilizados de peces antiguos sin mandíbula.

En lugar de deberse a una ventaja específica, la organización cruzada podría reflejar que la evolución reutilizó una disposición existente a medida que se desarrollaban nuevos circuitos sensoriales y motores. La hipótesis del estudio sostiene que el sistema visual primitivo proporcionó una base estructural que siguieron las vías posteriores.

Fuentes: ScienceDaily.