El lanzamiento de Artemis II de la NASA, en abril de 2026, perturbó la ionosfera terrestre y pudo haber causado errores temporales y localizados en el posicionamiento GPS, según un nuevo estudio de investigadores de la Universidad Nacional Cheng Kung, en Taiwán. El equipo afirma que los efectos fueron más pronunciados que los registrados tras otros lanzamientos de cohetes estudiados hasta ahora.
Los investigadores analizaron mediciones de redes terrestres de receptores GPS. Al rastrear cuánto tardaban las señales satelitales en llegar a las estaciones, reconstruyeron los cambios en la concentración de electrones libres en la ionosfera, la región eléctricamente cargada de la atmósfera que comienza aproximadamente a 50 kilómetros sobre la Tierra.
Durante el lanzamiento, los cambios medidos equivalieron a errores de posicionamiento de varios metros. Charles Lin, coautor del estudio y profesor de ciencias de la Tierra en la universidad, dijo a Space.com que un error de un par de metros podría bastar para que un vehículo autónomo cambiara de carril. También señaló posibles efectos en el posicionamiento de drones.
Las señales del GPS y de otros sistemas de navegación por satélite deben atravesar la ionosfera para llegar a los receptores en tierra. Los cambios en la concentración de electrones libres de esta capa pueden alterar la velocidad a la que viajan las señales y provocar mediciones de ubicación inexactas.
El equipo identificó dos grandes perturbaciones tras el lanzamiento. Una se vinculó con la etapa central del SLS, mientras que otra se produjo después de dos igniciones de la etapa superior. Ambas se extendieron por Estados Unidos y abarcaron unos 5.000 kilómetros. Los efectos de las igniciones de la etapa superior, que tuvieron lugar a una altitud de unos 185 kilómetros, más de una hora después del despegue, fueron más intensos que los atribuidos a la etapa central.
Los investigadores afirmaron que los efectos ionosféricos provocados por cohetes duran menos que las perturbaciones causadas por tormentas solares severas. Lin dijo a Space.com que las maniobras de la etapa superior fueron notables porque se realizaron durante una misión interplanetaria, y señaló que estos efectos podrían adquirir más importancia a medida que más misiones viajen a la Luna y a Marte.
El estudio se publicó en línea como prepublicación en Geophysical Research Letters.
Fuentes: Space.com.
