En el suroeste de Francia, una red de cuevas conocidas como depósitos fosfáticos alberga una colección excepcional de fósiles. Estos restos, que datan de hace 52 a 20 millones de años, proporcionan información crítica sobre una era decisiva en la historia de la biodiversidad. Un informe en video producido en colaboración con CNRS Le Journal destaca cómo estos especímenes bien conservados documentan la "Grande Coupure", un periodo caracterizado por la desaparición de numerosas especies animales y la posterior renovación de la fauna europea.

Los fósiles encontrados dentro de estas cuevas sirven como testigos de una gran alteración climática que comenzó aproximadamente hace 34 millones de años. Este evento marcó el inicio de una larga era de enfriamiento global, que alteró drásticamente el entorno y forzó cambios evolutivos significativos. La colección incluye huesos fosilizados de animales de diversos tamaños, que van desde murciélagos hasta el calicoterio, un mamífero extinto a menudo descrito como un "gorila-caballo". Estos restos diversos permiten a los científicos reconstruir los impactos específicos de este cambio climático en la vida silvestre de la región.

Las cuevas fosfáticas del departamento de Lot son particularmente valiosas debido al estado excepcional de conservación de los fósiles que contienen. Al estudiar estos huesos antiguos, los investigadores pueden rastrear la cronología de la extinción y aparición de especies durante un momento en el que el clima de la Tierra estaba experimentando una transformación profunda. La documentación visual proporcionada por el informe subraya la importancia de este sitio para comprender cómo los eventos climáticos del pasado han moldeado el curso de la evolución biológica.

Fuentes: Le Monde Sciences.