Mientras los gobiernos consideran imponer restricciones a las redes sociales para los jóvenes, los investigadores examinan cómo los hábitos en línea pueden afectar al cerebro en desarrollo. Los datos apuntan a posibles vínculos con la atención, el sueño y el desarrollo cerebral, pero no determinan qué efectos tiene el uso de las redes sociales ni cómo se producen.
La adolescencia es una etapa de importante desarrollo cerebral. Las regiones implicadas en los vínculos sociales y la recompensa maduran antes que la corteza prefrontal, que participa en la toma de decisiones y el procesamiento emocional. Los investigadores afirman que funciones como los «me gusta», las notificaciones y el desplazamiento infinito pueden resultar especialmente atractivas durante esta etapa, cuando la sensibilidad a las recompensas es alta y el autocontrol todavía está desarrollándose.
Algunos estudios han encontrado asociaciones entre el uso de las redes sociales y los problemas de atención. En un estudio con 79 niños y adolescentes, quienes pasaban más tiempo usando sus teléfonos inteligentes durante el horario escolar —principalmente en las redes sociales— obtuvieron peores resultados en una prueba de concentración y atención. Otro estudio, realizado durante cuatro años y en el que se hizo seguimiento a más de 8.300 niños, encontró una relación lineal entre el uso de las redes sociales y los síntomas de falta de atención.
Las investigaciones con imágenes cerebrales también han señalado una disminución pequeña, pero significativa, del volumen del cerebelo entre los niños que usan más las redes sociales. El cerebelo participa en el movimiento y el equilibrio, así como en la cognición, la memoria y la comunicación. Los investigadores afirman que este hallazgo podría ser relevante para las asociaciones entre un uso más intenso y la ansiedad o la depresión, pero no demuestra que las redes sociales causen esas afecciones.
El sueño es otro motivo de preocupación. Los investigadores han planteado que las redes sociales pueden alterar el sueño, que está relacionado con la formación y el mantenimiento de la mielina, un material que ayuda a que las señales nerviosas se transmitan de forma eficiente. Un estudio con 976 niños encontró asociaciones relacionadas con una menor duración del sueño, una organización menos adecuada de la sustancia blanca, el tiempo frente a las pantallas y los síntomas depresivos. También sugirió que la duración del sueño y la sustancia blanca podrían ayudar a explicar la relación entre un mayor uso de las redes sociales y los síntomas asociados a la depresión.
Los propios jóvenes expresan preocupación por sus hábitos: según una investigación citada en el artículo, casi la mitad de los adolescentes cree que es adicta a las redes sociales. Los científicos afirman que esa percepción merece atención y continúan investigando el alcance y la naturaleza de los posibles efectos. Mientras tanto, algunos gobiernos están impulsando restricciones: Australia ha introducido una prohibición para los menores de 16 años, y el Reino Unido, Francia e Italia figuran entre los países que están intentando aplicar medidas similares.
Fuentes: Nature.
