Marta Shahbazi, científica española fallecida en la colisión de trenes de Urda, es recordada por su antigua supervisora de doctorado como una investigadora ingeniosa, una comunicadora nata y una amiga generosa. En un homenaje personal, la supervisora describe cómo la curiosidad y el enfoque práctico de Shahbazi dieron forma tanto a su trabajo científico como a sus esfuerzos por reunir a investigadores.

Shahbazi se incorporó al grupo recién creado de su supervisora en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España después de destacar durante el proceso de selección de un programa de doctorado financiado por la Fundación ”la Caixa”. En su presentación, introdujo una pregunta científica mediante una anécdota, explicó por qué era importante y luego expuso sus resultados. Para la entrevista, ya había estudiado el trabajo de los investigadores a quienes iba a conocer y pensaba en cómo desarrollarlo.

Como estudiante de doctorado, Shahbazi no tardaba en explorar nuevos enfoques cuando los experimentos no daban los resultados esperados. Después de que un ratón modificado genéticamente no mostrara los cambios que buscaba el grupo, ella y sus colegas abrieron una nueva línea de investigación que utilizaba imágenes en tiempo real para examinar los efectos de la pérdida de genes en las células. Según su supervisora, Shahbazi sabía encontrar otra manera de avanzar en lugar de considerar un revés como un callejón sin salida.

También contribuyó a crear CNIOSA, una asociación para estudiantes del CNIO, después de detectar que no tenían un grupo propio. Más adelante, ayudó a crear Young European Stem Cell Scientists, una red para investigadores que están al inicio de su carrera en este campo. El CNIO ha creado el Premio Marta Shahbazi de Comunicación Científica y Voluntariado en reconocimiento a su compromiso con la comunidad científica.

Tras completar su doctorado, Shahbazi decidió investigar cómo adquieren las células su identidad y determinan su destino. Se incorporó al laboratorio de Magdalena Zernicka-Goetz en Cambridge para estudiar las primeras células madre embrionarias. Posteriormente, creó su propio grupo en el Laboratorio de Biología Molecular del MRC, donde continuó investigando el desarrollo embrionario humano. Su trabajo realizó aportaciones pioneras al campo y obtuvo reconocimiento internacional.

Su antigua supervisora también recuerda la atención que Shahbazi prestaba a las personas más allá del laboratorio. Recordaba detalles de la vida de sus colegas, celebraba sus éxitos y ofrecía ayuda desinteresadamente. El homenaje la describe como una científica brillante e independiente, capaz también de unir a las personas, y señala que se la echará de menos no solo por su investigación, sino también por su amistad, su sentido del humor y su entusiasmo por la vida.

Fuentes: El País Ciencia.