Un estudio genético sugiere que entre los primeros pobladores de Hawái había navegantes de Rapa Nui, también conocida como Isla de Pascua, que cruzaron miles de kilómetros del Pacífico. Los investigadores estiman que el viaje probablemente tuvo lugar en el siglo XIII, aunque el estudio reconstruye migraciones antiguas a partir de pruebas genéticas, no de registros históricos directos.
El equipo analizó el ADN de más de 1.000 polinesios, incluidos 317 hawaianos nativos, 12 personas de Rapa Nui y ocho de Mangareva, además de participantes de varios otros grupos de islas. En el 61 % de los miles de árboles genealógicos reconstruidos, Hawái y Rapa Nui aparecían juntos. Los investigadores dijeron que comprobaron el resultado mediante cuatro métodos diferentes.
Los hallazgos indican que los pobladores de Rapa Nui habían viajado primero hasta allí desde Mangareva, en la Polinesia Francesa, a más de 2.400 kilómetros de distancia. Algunos continuaron después hasta Hawái, situado a más de 7.100 kilómetros de Rapa Nui. Según el estudio, entre los hawaianos nativos la ascendencia asociada con Mangareva ocupaba el segundo lugar, solo por detrás de la vinculada con Rapa Nui.
Los investigadores describen a los navegantes de largas distancias como Holomoana Nui, una expresión hawaiana que significa «gran viaje oceánico». Afirman que los viajeros pudieron haber llevado plantas como plátanos, taro y batatas, junto con animales como gallinas, para establecer comunidades en las islas a las que llegaban.
El estudio también incluyó un análisis detallado de los genomas de tahitianos. A partir de esos datos, los investigadores estimaron que alrededor de 800 personas fundaron una población en Tahití hacia el año 1070. Dijeron que era poco probable que la población fundadora de Hawái hubiera sido mayor, dada la mayor distancia que había que recorrer para llegar al archipiélago.
La investigación podría tener implicaciones para comprender los riesgos de enfermedades genéticas en las comunidades polinesias. Cuando un grupo pequeño establece una población nueva, el efecto fundador resultante puede reducir la diversidad genética y hacer que algunas variantes poco frecuentes se vuelvan más comunes. El coautor del estudio, Keolu Fox, dijo que los investigadores identificaron variantes asociadas con enfermedades renales y ceguera que aparecen con frecuencias notables en la Polinesia Francesa.
Fuentes: Folha Ciência.