¿Qué podría cambiar si los legisladores fueran elegidos por sorteo en lugar de mediante elecciones? Este método, conocido como selección por sorteo, podría dar lugar a asambleas que reflejaran mejor la población de un país y ofrecer a sus representantes más libertad para tomar decisiones impopulares. Pero también plantearía dificultades, entre ellas preparar a las personas para abordar políticas complejas y garantizar que rindan cuentas ante la ciudadanía.
La idea tiene antecedentes históricos. En la antigua Atenas, la mayoría de los cargos públicos se asignaban por sorteo entre un grupo limitado de ciudadanos varones; se excluían los cargos especializados, como los militares y financieros. Se consideraba que el sistema era más democrático que las elecciones, que se veían como favorables a la riqueza y la influencia. La selección por sorteo también se ha utilizado en otras repúblicas históricas y en asambleas ciudadanas más recientes, incluidas las deliberaciones sobre política climática en Francia.
Brett Henning, cofundador de Sortition Foundation, sostiene que los representantes elegidos al azar serían menos vulnerables a los grupos de presión, a las presiones de la financiación de campañas y a la necesidad de ganar la reelección. Una asamblea legislativa integrada por personas de distintos sectores de la sociedad también podría estar menos dominada por quienes tienen el dinero o los contactos necesarios para entrar en la política convencional.
Sin embargo, a menudo los ciudadanos elegidos al azar empezarían sin experiencia en cargos públicos. La fuente cita datos de la OCDE que indican que los participantes quizá necesiten meses de preparación para evaluar cuestiones complejas. Por ejemplo, la asamblea ciudadana de Irlanda sobre el aborto se reunió durante 11 meses antes de presentar una propuesta consultiva, en lugar de una legislación vinculante. Aplicar un proceso similar a cada asunto que aborda un parlamento podría hacer que la toma de decisiones fuera lenta y costosa.
La participación también influye en el grado de representatividad de una asamblea. En el caso irlandés, solo el 33 % de las personas seleccionadas aceptó la invitación. Si el servicio no fuera remunerado o fuera voluntario, quienes tienen empleos con horarios rígidos o responsabilidades familiares podrían tener menos posibilidades de participar. Pagar a los participantes podría ayudar, pero supondría un coste para el Estado.
El artículo sostiene que una muestra representativa no constituye automáticamente una democracia representativa. Las personas de un mismo grupo demográfico o profesional pueden tener opiniones muy distintas, mientras que los votantes podrían sentir que tienen menos influencia si no pueden decidir quién los representa. Los legisladores elegidos al azar tampoco tendrían la posibilidad de ser reelegidos, lo que plantea dudas sobre los incentivos y la planificación de políticas a largo plazo.
Los experimentos con sistemas mixtos han ofrecido una alternativa: ciudadanos elegidos por sorteo elaboran propuestas que luego se someten a votación pública. Las asambleas celebradas en Canadá entre 2004 y 2007, y en los Países Bajos en 2006, examinaron cambios en los sistemas electorales. Los votantes rechazaron la propuesta canadiense, mientras que el Gobierno neerlandés dejó de lado las recomendaciones de la asamblea. La fuente señala que la oposición política, la cobertura mediática hostil y la escasa participación pública afectaron a estos experimentos.
Un modelo matemático desarrollado por el físico Alessandro Pluchino y sus colegas de la Universidad de Catania también apunta a un enfoque híbrido. Su modelo comparó una asamblea legislativa integrada por miembros electos, otra compuesta exclusivamente por miembros elegidos al azar y una combinación de ambas. Concluyó que un parlamento compuesto enteramente por miembros electos podía aprobar muchas medidas con beneficios públicos amplios limitados, mientras que una asamblea elegida íntegramente por sorteo podía presentar menos propuestas. La fórmula más eficaz del modelo combinaba miembros electos y elegidos al azar; estos últimos podían cuestionar la disciplina de voto de los partidos sin gobernar por sí solos.
La propuesta sigue siendo teórica, pero plantea el debate central: la selección por sorteo podría corregir algunas deficiencias de las elecciones, pero no elimina la necesidad de experiencia, rendición de cuentas ante la ciudadanía ni de una forma de incorporar las preferencias políticas de los ciudadanos a las decisiones.
Fuentes: Focus.it.