Betelgeuse ha perdido brillo en los últimos meses, lo que ha renovado las preguntas sobre el brillo cambiante de una de las estrellas más destacadas del cielo nocturno. Los astrónomos señalan varios posibles factores: la expansión y contracción regulares de la estrella, las nubes de polvo y una probable compañera que orbita cerca de ella.

La supergigante roja tiene un ciclo de pulsación de unos 430 días. Al expandirse, sus capas exteriores se enfrían y la estrella pierde brillo; al contraerse, se calientan y la estrella brilla más. Betelgeuse también presenta un ciclo de atenuación más largo, de aproximadamente 2.100 días, o 5,75 años, que había desconcertado a los astrónomos durante décadas.

En enero de 2026, investigadores que utilizaron el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral y el Telescopio Espacial Hubble de la NASA informaron de pruebas directas de la existencia de una compañera tenue, denominada formalmente Alpha Ori B y llamada Siwarha. Se cree que la compañera orbita dentro de la atmósfera exterior de Betelgeuse aproximadamente una vez cada seis años. Su movimiento a través del gas y el polvo circundantes podría crear una estela densa que afectaría al material que fluye desde la estrella. Si el polvo de esa estela pasa entre la Tierra y Betelgeuse, podría hacer que la supergigante pareciera menos brillante.

Betelgeuse ha descendido recientemente de una magnitud de +0,5 a +0,95, por lo que ahora es ligeramente menos brillante que Aldebarán, la estrella anaranjada de Tauro. El cambio podría encajar con el patrón de atenuación asociado a la compañera, pero el brillo, por sí solo, no permite determinar la causa.

El descenso actual es distinto del mucho más drástico Gran Atenuamiento de 2019–2020, cuando Betelgeuse perdió más de dos tercios de su brillo aparente. Los investigadores atribuyeron ese episodio a una gran erupción de plasma caliente de la estrella. El material expulsado se enfrió y formó polvo de monóxido de silicio, que bloqueó parte de la luz de la estrella que llegaba a la Tierra. La erupción coincidió con un mínimo del ciclo de pulsación de 430 días y también pudo haber sido afectada por Siwarha.

Betelgeuse volvió a aumentar su brillo después y alcanzó una magnitud de 0,0 en la primavera de 2023. Aunque el Gran Atenuamiento dio pie a especulaciones de que la estrella estaba a punto de explotar, la fuente informa que las observaciones no mostraron cambios significativos en su luminosidad y que sigue en su fase de combustión de helio. Por tanto, su brillo variable no tiene por qué deberse a un solo proceso: las pulsaciones, el polvo y la posible compañera podrían ayudar a explicar, cada uno, distintos cambios.

Fuentes: Space.com.