Louis Petit tenía 12 años cuando le diagnosticaron una forma rara de epilepsia. En aquel momento, el cannabis medicinal era ilegal en el Reino Unido, por lo que se trasladó con su familia a los Países Bajos, donde los médicos le ayudaron a utilizar Bedrolite, un aceite de cannabis, junto con medicamentos antiepilépticos. El tratamiento acabó deteniendo sus convulsiones.
Cuando Petit consiguió una plaza en la City and Guilds of London Art School en 2022, esperaba que la legalización del cannabis medicinal en el Reino Unido facilitara su regreso a casa. Sin embargo, nunca ha obtenido el medicamento a través del NHS. Como la mayoría de los pacientes que dependen de tratamientos basados en cannabis, ha tenido que recurrir en su lugar a proveedores privados.
Ese acceso está ahora amenazado después de que Bedrocan, la empresa neerlandesa que produce Bedrolite, se declarara en quiebra. El medicamento fue diseñado para niños con epilepsia resistente a los fármacos y no puede sustituirse simplemente por productos generales de cannabis. Un fabricante británico, Target Healthcare, ha comunicado a las familias que garantizará una reserva para seis meses, pero el suministro a más largo plazo sigue siendo incierto.
La escasez ha puesto de relieve la brecha entre la expansión de la industria privada británica del cannabis y la limitada disponibilidad de tratamientos a través del NHS. Desde la legalización en 2018, hasta 2025 se habían emitido en todo el NHS menos de cinco recetas de productos de cannabis sin licencia, como Bedrolite. El tratamiento privado puede costar a los pacientes hasta 4.000 libras al mes.
Las empresas privadas han ampliado su base de clientes mediante consultas en línea, entregas rápidas y productos como vaporizadores y gominolas. Sin embargo, el artículo sostiene que el mercado comercial está más centrado en el cannabis como producto de bienestar para la ansiedad, los problemas de sueño o el dolor crónico que en afecciones raras y complejas como la epilepsia o la esclerosis múltiple.
La falta de inversión en grandes ensayos clínicos también ha dificultado que los medicamentos de cannabis obtengan licencias y estén disponibles de forma habitual a través del NHS. Las familias y los activistas afirman que no se debería dejar a los pacientes dependiendo de un mercado privado que quizá no pueda garantizar los suministros.
La madre de Petit, Emma, afirmó que una solicitud de financiación del NHS presentada por sus neurólogos podría haber garantizado su tratamiento. Añadió que hay existencias suficientes de Bedrolite en los Países Bajos para llegar hasta 2028, pero que no están disponibles para los pacientes sin recetas del NHS.
El artículo pide al Gobierno británico que negocie con el fabricante de Bedrolite para proteger los suministros y que establezca acuerdos de inversión y regulación que permitan que los tratamientos adecuados de cannabis medicinal sean aceptados como recetas del NHS.
Fuentes: The Guardian Science.