Cuatro voluntarios han salido de un hábitat marciano simulado en el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston, tras pasar 378 días en su interior. La tripulación no estaba en Marte, pero la misión CHAPEA, de un año de duración, recreó aspectos de la vida y el trabajo allí, lo que permitió a los investigadores estudiar cómo afectan a las personas el aislamiento y las exigencias de una misión.

CHAPEA significa «Análogo de exploración de la salud y el rendimiento de la tripulación». Su objetivo es examinar la salud y el rendimiento humanos, no probar cohetes ni sistemas de aterrizaje. La NASA afirma que la investigación ayudará a evaluar los sistemas alimentarios y los efectos físicos y conductuales de una misión prolongada, y aportará información para decidir cómo equilibrar los riesgos y los recursos. La segunda misión comenzó el 19 de octubre de 2025 y duró 378 días, al igual que la primera.

La tripulación vivió en un hábitat impreso en 3D de unos 158 metros cuadrados, construido con un material llamado lavacrete. La estructura, construida con un sistema de ICON, incluía cuatro cabinas privadas, puestos de trabajo, una estación médica, zonas comunes, una cocina y espacios para cultivar alimentos. Los integrantes de la tripulación eran el comandante Ross Elder, el ingeniero de vuelo James Spicer, la oficial médica Ellen Ellis y el oficial científico Matthew Montgomery.

Su rutina incluía caminatas marcianas simuladas por un paisaje arenoso, durante las cuales recogían muestras geológicas, realizaban tareas de mantenimiento exterior y practicaban procedimientos para usar la esclusa de aire. También operaban equipos, reparaban averías y cultivaban verduras en un sistema hidropónico. El ejercicio y el seguimiento de la salud fueron aspectos centrales de la misión, con actividades que incluían ciclismo, análisis de sangre y una prueba para medir la eficiencia con la que el cuerpo utilizaba oxígeno durante el esfuerzo.

Los voluntarios también probaron tecnología de monitorización médica, incluido un dispositivo que mide la presión arterial y otros indicadores de salud, y participaron en demostraciones de sistemas médicos basados en inteligencia artificial y en sesiones de formación. Estas herramientas podrían ser importantes en una misión en la que no se dispondría de acceso a un hospital.

CHAPEA 2 se diseñó para reproducir desafíos como los recursos limitados, el aislamiento prolongado, las averías de los equipos y un retraso de 22 minutos en las comunicaciones. La tripulación también vivió un apagón total de las comunicaciones simulado, de dos semanas de duración, concebido para explorar cómo responderían sin contacto con la Tierra.

La vida diaria también incluía momentos ajenos a las tareas de la misión, desde pasar las tardes juntos y cortarse el pelo hasta tocar instrumentos musicales que habían llevado como objetos personales. El relato de la NASA también destaca fotografías de la tripulación dispuestas alrededor de una huella de bota en la arena marciana simulada. A los investigadores les interesan la moral, la dinámica de grupo y cómo ocupan las personas su tiempo libre, además de su capacidad para mantener los sistemas.

La NASA afirma que los resultados son pertinentes para los planes relacionados tanto con Marte como con una futura base lunar, donde podrían probarse tecnologías y procedimientos para vivir lejos de la Tierra. Los investigadores, entre ellos la responsable científica Grace Douglas, analizarán ahora los datos sobre salud, rendimiento, nutrición y dinámica de la tripulación. Todavía no se han publicado resultados científicos detallados de la segunda misión.

Fuentes: Focus.it.