Un oso negro puede correr hasta a 48 km/h, mucho más rápido que la mayoría de las personas. Pero la velocidad máxima por sí sola no determina quién ganaría una carrera: la aceleración, la distancia y la resistencia también influyen en el resultado, según una investigación que comparó las velocidades de carrera de cientos de animales.
La bióloga Myriam Hirt y sus colegas recopilaron registros de velocidad de alrededor de 350 animales terrestres. Su investigación reveló que los animales más grandes no son necesariamente los más rápidos. Su mayor masa corporal requiere más energía y tiempo para acelerar, lo que significa que algunos pueden ser vulnerables en distancias cortas antes de alcanzar su velocidad máxima.
Por ejemplo, un elefante africano puede alcanzar los 35 km/h, pero tarda unos 7,5 segundos en llegar a ese ritmo. Un cálculo rápido sugiere que podría recorrer 100 metros en aproximadamente 14 segundos, un tiempo que adultos bien entrenados podrían superar. La velocidad máxima de Usain Bolt durante su carrera con récord mundial fue de unos 44 km/h, más que la velocidad máxima registrada de 40 km/h de un rinoceronte blanco, pero menos que los 48–50 km/h registrados para osos pardos y polares.
Muchos animales pueden correr más rápido incluso que los velocistas de élite. Se ha registrado que los guepardos alcanzan los 93 km/h en estado salvaje, mientras que los avestruces pueden correr hasta a 82,8 km/h. Las jirafas pueden alcanzar alrededor de 57–60 km/h, y las velocidades máximas registradas de renos, cebras y alces también superan la velocidad máxima de Bolt.
Esas cifras describen aceleraciones breves, no carreras sostenidas. Por lo general, los guepardos mantienen su velocidad máxima durante solo unos dos segundos, y sus carreras de caza habituales abarcan menos de 200 metros. En cambio, se ha registrado que los berrendos, que son animales de presa, corren 11 kilómetros en diez minutos, a una velocidad media de 65 km/h.
Por lo general, los humanos están mejor adaptados a la resistencia que a los esprints. Se cree que nuestra biomecánica, la escasez de pelo corporal y la capacidad de sudar son algunos de los rasgos que favorecen las carreras de larga distancia. Pero hay pocas pruebas que comparen a los humanos con otros animales en distancias de maratón: los animales no entrenan ni compiten de la misma manera, y obligarlos a correr en condiciones de laboratorio podría ser poco ético.
Las estimaciones disponibles del ritmo sostenido habitual de los animales no equivalen a su velocidad máxima en largas distancias. El ritmo de desplazamiento de un oso negro figura como 2,6 km/h, frente a los 3,5 km/h de un tigre, los 6,3 km/h de un dromedario y los 7,9 km/h de un lobo gris. Estas cifras son inferiores al ritmo medio de aproximadamente 9 km/h de los corredores del Maratón de Londres, pero no permiten establecer a qué velocidad podrían correr los animales durante un maratón completo.
Sin embargo, los huskies siberianos pueden recorrer largas distancias a gran velocidad. Según sus tiempos en carreras de trineos por rutas de longitud similar a la de un maratón, podrían superar el récord mundial humano por más de media hora; sin la carga que arrastran, quizá serían aún más rápidos. Los caballos de resistencia también podrían correr más rápido que la mayoría de las personas, aunque los resultados dependen del terreno. En una carrera anual de 35 kilómetros por terreno montañoso de Gales, suelen ganar los caballos, pero a veces llegan primero los humanos.
En ultradistancias, los perros de trineo tienen una ventaja clara en los ejemplos citados. Algunos perros completan la carrera de trineos Iditarod Trail, de 1.600 kilómetros, cuyo récord del recorrido es de siete días y 14 horas. El tiempo más rápido registrado para una carrera a pie comparable en el recorrido de la Iditarod es de 19 días, nueve horas y 38 minutos.
Incluso los animales pequeños podrían ser rivales difíciles en un esprint corto. Las ardillas y los tejones pueden alcanzar alrededor de 30 km/h, y su tamaño les permite acelerar hasta su velocidad máxima en apenas unas zancadas. Eso es más rápido de lo que pueden correr muchas personas.
La mejor marca personal de un corredor en cinco kilómetros puede ofrecer una comparación aproximada con las velocidades de esprint de los animales: un tiempo de 40 minutos equivale a la velocidad máxima registrada de un ratón de campo, mientras que 30 minutos corresponden a la de una rata común o un hámster. Completar la distancia en 25 minutos es comparable a la velocidad de un ratón doméstico o una iguana marina, y hacerlo en 20 minutos, a la de una comadreja o una marmota. Se trata de las velocidades máximas de esprint de esos animales, que no pueden mantener durante los cinco kilómetros completos.
Fuentes: Folha Ciência.